20 marzo 2005

Día 85...

Tan solo hace unos momentos, me encontraba en el Jardín de las Estrellas... ¡Qué triste espectáculo de desolación es lo que veía! Casi todos aquellos eucaliptos que una vez sobrepoblaron ese jardín habían desaparecido (quizás tal vez como los sentimientos de ella). Un escenario justo para como me sentía en ese momento. Al llegar, todos los momentos de aquel 30 de noviembre del 2000 vinieron a mi mente, me dispuse a buscar en ese espacio casi desierto de árboles aquel en donde una vez estuvimos bajo su sombra... En su lugar, solo hallé un viejo tronco que algunas personas tuvieron a bien decorarlo. No quise acercarme, quizás tal vez porque los recuerdos me hubiesen triturado; lo único para lo que tuve el valor fue tomar una fotografía. No tengo idea del tiempo que estuve allí, tampoco tengo idea del por qué fui a ese lugar, recuerdo que originalmente iba de la central de autobuses a Plaza del Sol; ¿Cómo iría de distraido que había abordado otra ruta y para enmendar mi camino estaba caminando por la calle del parque de las estrellas? (Más bien cómo estaría concentrado pensando en ella que me perdí en la maraña de rutas de autobuses). La idea es que estaba en un lugar prohibido de asistir gracias a mi mente. Ignoro también todo lo que tuve que caminar para regresar al camino original, pero si creo que fueron más de 2 horas las que caminé sin descanso... ¿Y qué gané con todo esto? Gané la pérdida indiscriminada de tiempo en intentar navegar dentro de mi mente bajo una intensa tormenta que mi subconciente creó.

07 marzo 2005

Día 84... Sucedió en un sueño...

En aquel día no había nubes en el cielo a pesar de ser temporada de nubarrones, pero sin embargo intuía que algo malo podría pasar. Mis manos comenzaban a sudar presas de una angustia de la cual no podía discernir su origen; el corazón me latía a un ritmo más acelerado de lo normal, más sin embargo trataba de disimular ante ella aquella inusual mezcla de emociones. "Hénos aquí una vez más - comenzé a dialogar - tú y yo charlando y intentando de nueva cuenta aclararnos muchas cosas"; ella, con una desesperante calma, tan sólo emitía una mueca en su rostro que no supe descifrar si acaso era una sonrisa. "Si - agregó tajante ella -, es verdad, tan solo somos dos locos hablando siempre de lo mismo, decimos muchas palabras, más no articulamos una sola frase coherente". "Tienes mucha razón - respondí -, es una pena que todo termine cuando en realidad jamás hubo un principio, fue algo así como cuando sueñas y te das cuenta de que nunca fue real; tal vez equiparable a una dulce pesadilla que acecha nuestro descanso cada noche en que cansados estamos, una flama que al inicio es un calor reconfortante, pero sin embargo te llega a calcinar la carne". "Es verdad - acotó ella -, es una manera muy poco usual y muy anormal de tener un sentimiento: Vivir alimentándose del dolor y sufrir de éste para poder sobrevivir o también como hace tiempo te dije que amamos al morir y amamos al matar".
Por unos instantes guardé silencio y reflexionaba; sabía que en esas sencillas palabras se encerraba una gran parte de mi vida al lado de esta pequeña gran persona. "Créeme - continué después de una fuerte pero breve lucha interior -, también para mí es difícil descifrar las 4 letras, más creo que la definición más correcta es la que cada persona tiene; y es que por darte un ejemplo análogo, hay quienes afirman que las cebras son animales blancos con manchas negras y habrá gente que te afirme lo contrario". "Tal vez - dice ella - cada persona debe tener su particular visión de lo que son las 4 letras". "Y dime - pregunté sin querer dejar pasar la oportunidad de saber un poco más de ella -, ¿Cuál es la visión que tienes respecto de este espinoso tema?" Ella por fin me dejó ver una sonrisa mientras con una ternura casi infinita me dice: "Ay precioso, eso tendrá que ser algo que tú solito llegues a descubrir, si en verdad tienes tanto interés como me cuentas, sabrás llegar rápidamente a la respuesta, o mejor aún, llegarás a encender una pequeña llama que rápidamente arderá y que sólo la muerte podría extinguir".
No podría explicar bien la onda cálida que sentí que emanaba de su cuerpo, pero rodeaba mi cuerpo como si de un abrazo se tratara; y ya con una sonrisa casi tatuada en mi rostro le dije: "Tan solo somos un par de almas cortadas por una misma tijera, dos seres que buscan en el infinito universo las respuestas que tenemos justo en nuestras narices, atormentándonos con algunos de nuestros temores y a la vez disfrutando de cómo cada fibra nerviosa de nuestro cuerpo explota llena de emoción de saber el alcance o evolución que provocamos en el otro". Ella giró su cabeza y como respuesta, sus pequeños ojos color caramelo introdujeron toda la fuerza y ternura de su mirada en mí. Sin dejar de verme, tomó mi mano y acercó sus labios a mi mejilla dándome un suave beso, y una vez que separó sus labios de mi rostro murmuró: "Recuerda, es un pacto que tú y yo hicimos, lo nuestro es un vínculo de un sentir fuerte y sólido". Y sin dejar de verme ni un solo momento, se despidió con una tierna sonrisa que aún hoy guardo fielmente en mi memoria...15/02/2003 - 09/06/2004 - 07/03/2005

01 marzo 2005

Día 83...

"Ahora ya no está a mi lado, está de nuevo en el paraíso, y yo estoy en un infierno sin ella; realmente nunca fui consciente del tiempo que estuve a su lado, pero lo disfruté tanto que a mí me pareció toda una vida..."
Ella fue un ángel, fue como la gota matinal que baña los pétalos de una rosa, una caricia auditiva en los albores de la mañana y al ocaso del día; un suave calor emanaba de su cuerpo cuando me tomaba de la mano. Ella fue la orquídea que con su perfume vino a alegrar el viejo jardín marchito de mi corazón, pero sinceramente ahora veo que de nada sirve el recuerdo si ella no está a mi lado... 01/03/2005

27 febrero 2005

Día 82...

Me estoy partiendo, y no veo la luz que solías brindarme; ahora hay un vacío dentro de mí, frío como en más de alguna ocasión me dejaste. Las lágrimas ya no llegan a asomarse, ahora las reprimo y sólo lloro para mis adentros, en donde sólo yo me puedo entender. Me estoy muriendo y ahora tú, ni una triste piedra te he merecido; yo, que por ti di tanto de mí, ahora veo con mucha tristeza que lo único que llegué a despertar en ti fue la indiferencia. Me estoy desintegrando en miles de partículas, que a pesar de todo, te siguen a donde vayas; ¿Sabes? Tu recuerdo me tortura; recordarte, aún casualmente, sigue siendo un insoportable castigo, saber que existes me mata. ¿Cómo puedo matarte en mi memoria sin que yo sufra tanto?
Pequeño cielo, el placer y el enorme gozo de haber estado en ti quedará en mi memoria. Fuiste como un balazo en mi sien; entraste, me encendiste y me mataste. Pequeño infierno, la diminuta pasión tuya fue tan grande para mí que aún quedarán en mi piel los vestigios de ti, y no negaré lo que en mí engendraste. Pequeño ángel, la sangre que derramé por ti, son ahora las letras que por tu amor crearon las frases con las que detallé mi pasión: un torrente que ahora fluye inútilmente por mis venas y arterias, conservando aún la esperanza de que algún día vuelvas a mis brazos. Pequeño demonio, en tu nombre quise matar al poeta que tú engendraste, pero no pude; ahora este inútil y vano poeta es el que dirige estas líneas que tanto intenté reprimir. Sí, era tanto mi deseo a la muerte, que mi deseo se cumplió, sólo que no fue el poeta el occiso; fue el "Yo" que llegué a detestar, el que en verdad debió morir desde que te conocí.
Veo ahora que la belleza es triste, en esos tonos carmesí y celeste que han adornado mi entorno, veo ahora que toda la tristeza que notaba en tus ojos, no venía de ti, era que en tus ojos reflejabas toda la tristeza que yo escondía; veo ahora que en efecto, toda la belleza es triste, pero es porque la tristeza misma a veces es bella… 27/06/2002


Día 81...

Un par de ojos color caramelo, un sueño pasado por el fuego del silencio que atormenta a mi mente. Unos labios de mediana complexión, la puerta que tentativamente me llevaría al paraíso, más me tiene hundido en el duro concreto de la acera donde una vez le robé un poco de su aliento. Una sonrisa con una sobredosis de ternura a mis ojos, el lazo que llegó a atar mis pensamientos a su sombra en una pequeña celda que está muy en el fondo de su corazón, aparentemente olvidada en donde suele verse muy de vez en cuando un pequeño vestigio de luz... 27/02/2005

12 febrero 2005

Dia 80...

Han pasado 43 días y existe una cierta esperanza mas estoy en un bache anímico un tanto profundo, afortunadamente el trabajo y el haber retornado a la escuela han hecho que no tenga tiempo para ocuparme de mi nostalgia. En muy buen momento fue cuando encontré la hoja que me obsequió Tinta la primer vez que entré a Leyes, en la que le prometí que haria mi mejor esfuerzo en mi estancia escolar. Realmente hoy que tengo un espacio para reflexionar, me pregunto si la espera llegará a un buen termino; vamos, no es que me arrepienta de lo que he dicho pero hay ocasiones en las que me asalta el temor de que se llegue a cumplir lo peor que he estado pensando. Rayos! Existen breves momentos en los que parece que retomo un poco la personalidad de hace 5 años de una apatía casi total en mi... En fin, esta un dicho que suele parecerme un tanto idiota pero que tengo que admitir su verdad: La vida continúa...

04 enero 2005

Dia 79...

Quiero pedir una disculpa al hipotético lector por todos estos cambios que he estado haciendo, pero intento mejorar la presentación de esta bitacora a pesar de mis escasos conocimientos de códigos de informática, se aceptan todo tipo de sugerencias...
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30 diciembre 2004

Dia 74...

Zacoalco de Torres, Jalisco 30/12/2004 (Chismomex)
En la vispera del fin del 2004, un no tan joven intento de poeta murio ahorcado en manos de sus miedos, el ahora occiso respodio en vida a todo lo que le preguntaban y a lo que no tambien (dicen que era muy metiche).
Los hechos ocurrieron en el domicilio conocido solo por el y cuentan (no nos consta ni pretendemos ahondar en lo sucedido) que no se atrevio a manifestar sus emociones; cuentan las malas lenguas muchos numeros y que el estuvo frente a ella, que pudo tomarla del brazo (otras lenguas mas malditas cuentan que la tomo del talle) y que tuvo el espacio abierto para que aterrizaran sus labios con los de ella; pero este zopenco estaba en la luna menguante y jamas aprovecho la unica oportunidad que tuvo (pobre, hay que compadecerse de los mensitos, ya que de ellos seran los reinos de los manicomios).
Otras fuentes de las glorietas de la ciudad de Guadalajara manifestaron su inconformidad con los hechos que se suscitaron, las reacciones quimicas en los laboratorios no se hicieron esperar, ya que el ahora cadaver, habia conseguido una casa de cita para al amanecer. Un pensamiento comento afligido que las oportunidades las pintan calvas y un suspiro clamo por que se haga la justicia ciega para que ella se tropieze y caiga por fin rendida a sus pies.
Mantengase en sintonia con esta pseudoemisora, continuaremos malinformando...

Dia 73...

El amor, la mujer, la muerte... Tres palabras unidas por un fuerte lazo: amamos a la mujer y llegamos a morir una y otra vez por ella... Definitivamente, hay que agradecer al que tuvo la genial idea de crearla. Sin ellas, seguramente seríamos asexuales y eso como que eso no tiene ninguna gracia; no habrían caricias y un beso cada amanecer, no existirían las palabras que nos erizan la piel ni el llanto de arrepentimiento cuando sabemos que erramos y la herimos. Sin la mujer, no tendríamos un motivo para querer llegar a un nuevo día, no sentiríamos amor mas que por nosotros mismos, seríamos unos entes sin alma, no veríamos los colores con tanta intensidad ni tendríamos la alegría en nuestro interior. Es por eso que debemos consentirlas, quererlas, amarlas, cuidarlas; deberían nombrarlas patrimonio de la humanidad y castigar con la indiferencia y el olvido a quien ose herirla aún accidentalmente... 30/12/2004

17 diciembre 2004

Dia 72... (La Rosa Negra)

Mírenla como yace acostada, como una paloma en su nido, tan solo como un ángel en un infierno perdido. Su cabello era largo como una noche en soledad, negro como la suerte de los olvidados.
¿Quién diría que aquel cuerpo de hada que lo elevó a los más sublimes cielos, ahora yacía tendido, frío, inerte y sin vida? Se respiraba un aroma a flores marchitas y al perfume de aquel hermoso ángel. Todos los arreglos de flores se habían marchitado, en esa habitación y solo una rosa negra se veía entre un plato con agua. Sus negros pétalos a excepción de uno habían caído y ahora flotaban en el agua, el único que quedaba se mantenía aferrado a la flor como un poeta a su musa, como las estrellas al cielo y como el amor de aquel ángel.
Poco había hecho la muerte para opacar su belleza; al contrario, ahora se veía más hermosa, aunque ya no pudiera ver aquellos ojos. Sus párpados con esas pestañas negras y quebradas, ahora resguardaban lo que alguna vez fue la luz de su vida, dos estrellas perfectas que derretían inviernos y congelaban desiertos, que iluminaban noches en vela, donde encontraba la vida eterna. Ahora se habían apagado, tan rápido como el viento apaga una vela, como la noche da vida a una estrella.
Sus manos blancas y delgadas yacían sobre su pecho, y alguna vez recorrieron su pelo, alguna vez las besó; cuando su miedo era mayor en ellas se reconfortó. Sabía que sus brazos ya no volverían a abrazarlo; sus mejillas estaban pálidas, ya no les daba color la sangre que corría antes. Una luz tenue de un color azul iba delineando el contorno de su inmaculado ser, como si la luz de la gloria la protegiera. ¿Cómo animarse a crear algo tan perfecto, algo tan hermoso y después destruirlo?
Destellos de asombro que poco duran sobre la faz de la tierra o es solo que no puede haber tal majestuosidad sobre este mundo oscuro y vulnerable. Ahora el solo pedía poderla olvidar, que el deseo la siguiera hasta la tumba y que su amor se fuera marchitando como aquella rosa negra.
Su noche llegó a su fin, la oscuridad la ha cubierto, cortó una rosa de un desierto; ahora se había secado y era su culpa. No tenía nada más que los recuerdos que a su busqueda vendrán todas las noches.
"Sus labios todavía deben estar tibios" -pensó-, ya que aún llevaban aquel color natural de rojo que tenían mientras vivía, como si todavía una confesión pudiera salir de ellos, o tal vez quizás un beso, ¿Acaso no todos podemos pedir un deseo antes de morir? Una última confesión con ese dulce sabor a flor, un instante infinito antes de partir, la última vez en que podria probar el alma con los labios.
Por un momento, nada importó y sintió como si ella lo llamara implorándole su último deseo. La tenía frente a él, perdida y desconsolada, como un sol que nunca más podrá brillar. Podía ser acaso que no estuviera muerta, pero aún así seguía siendo la flor más bella de todos los jardines, de todos los desiertos. Tenía ese gesto de inocencia que solo un ángel debe tener... Dios, ¡Tanto la amaba! ¡Tanto la extrañaba y tanto moriría al no volver a verla!
Ya nada más le importaba. Se levantó con el ánimo que le quedaba y se paró junto a ella, después se inclinó ante ella y besó sus labios, ¡Todavia estaban tibios! Saboreó por última vez aquel elíxir de la vida que muchas veces lo revivió en los momentos en los que creyó ya no poder. Todos sus recuerdos con ella volvieron hasta él, ¡Era como si ella también contestara a aquel beso, como si la muerte le concediera unos segundos más antes de partir a su morada definitiva!
Él se incorporó por completo y fue cuando lo extraño sucedió. El último pétalo de aquella rosa negra cayó al agua; fijó entonces su vista en su dulce niña, en ella pudo ver como una perla brotó de sus ojos y corrió por su pálida mejilla... 14/02/2002


Día 71...

La oscuridad poseía ahora su alma, la soledad lo arropaba con su manto fatal, caer por siempre hacia el infierno, buscar en vano la redención. Él tocó con su mano el cielo, ahora la mano tiembla bañada en la sangre del inocente, el dolor no tiene fin, la salvación no existe. Dame por favor hoy tu fría caricia, tómame, llévame contigo, sálvame de la inclemente crueldad de la existencia, ámame muerte. Impregna con tu dulce olor mis días. Vida perdóname porque en tu lecho sólo encuentro dolor infinito, perdóname por no saberte amar por no captar de mi entorno la belleza, por dejarme caer, por darme por vencido, por amar más la oscuridad, porque la dama de la noche me dió lo que tu no pudiste, por encontrar más belleza en la verdad de la luna que en la mentira de un amanecer. Ya jamás surcaré con mis alas el cielo, no poseo ya el poder, lo perdí, ahora solo me queda morir, para que la sangre que derrame se purifique, para ser lo que nunca fui... 14/02/2002

Día 70...

Algunas veces, pocas o algunas preguntas acerca de algo quedan, dando vueltas en mi cabeza; algunas veces, dolor y llanto sintiendo el fin de algo que jamás llegó a tener nombre real. Algunas veces, soledad y sufrimiento rozan mi piel; algunas veces, desgarran mi piel para poder buscar dentro de mí ésa espada que tengo clavada en el pecho. Algunas veces, tan sólo miro el cielo y lo veo oscuro; dormido pronuncio tu nombre, nombre de miedo, nombre de eternidad. Algunas veces, siento tu cuerpo rozando el mío sin piedad; algunas veces, siento el frío de la mentira, otras veces la abrazo sin temor. Algunas veces, tan solo vuelvo a dormir, pero sé que alguna vez, tal vez no despertaré... 14/02/2002

Día 69...

Tan sólo os puedo decir que la gracia del amor vampírico y la unión de vuestra Luna es lo que nos junta en una noche eterna, vuestra alegría hace en mi corazón una noche en Luna llena, Luna dividida por la mitad, una parte brilla mientras la otra descansa en vuestra dulce oscuridad. ¿Es la noche la que nos mantiene unidos o es vuestra lealtad la que nos separa? Cada noche busco en mi sueño el poder volar hacia vuestra alma, y robar en un dulce y sangriento beso la eterna vida de vuestro calmado corazón. En vuestros sueños soy quien os disfraza de vida y muerte, convirtiéndome en un ángel con un ala de demonio y un ala de ángel; cubriéndote entre ellas os ofrezco mi protección, a cambio tan solo de vuestro amor. Si la Luna es quien nos une con vuestra eterna oscuridad, entonces soy yo la sombra que la Luna alumbra al pasar a vuestro lado, y sin decir nada, os robo un suspiro, el cual me llevo para mi vida nocturna y para la fuerza que necesito para sobrevivir ante la luz. Es vuestra alma la que me guía en mi camino diurno, porque es la luz quien me ciega como fiel murciélago que ha visto el sol, y en vuestras espaldas me protejo viviendo en vuestra sombra nocturna, porque la Luna me oculta el amor de vuestro corazón. En vuestra mente yo me veo, en vuestro corazón quiero estar, y mi noche no es más que vuestro día, en una vida tan igual. Son vuestras dulces palabras de quienes me alimento en mis desvelos, porque mientras no pueda de vuestros labios robar la sangre que me ha de alimentar. Y es que soy un vampiro que ama y mata, tal amor no existe ni existió jamás, no es más que el mismo odio que le tiene el Sol a la Luna; y, sin embargo, amantes parecen, mientras en un eclipse se funden ardientemente; así como infieles amantes, en la noche nos ocultamos, con vuestra oscuridad nos aliamos y es la Luna quien nos une y son nuestras vidas quienes nos confunden. Y en la noche, con la Luna como testigo, en un eterno beso nos fundimos. Tomáis de mi sangre y me alimentáis con vuestra sangre, no hay muerte mejor, y no hay vida peor que la que llevan los amantes, Amor vampírico llámese entonces... 14/02/2002


Día 68...

Qué dulce tentación, cuando volteamos a mirar nos seduce con su brillo, ¡Oh pobre ser! Ha enceguecido frente a un destello pasajero, destello luminoso de esperanza. Un afán de sentirse amado por la piel, ¡Qué piel tan sangrienta! Quítate los sentidos, quítate la piel, quítate el sentir, así mismo. Desde que la vi, le entregué mi piel, le entregué mis sentidos, le entregué mi sangre; entonces, el brillo de la tentación murió; qué dulce tentación, qué afán de sentirte real, qué afán de querer lo tangible. ¡Oh pobre ser! Ha enceguecido frente a un destello pasajero. Ahora lo intangible ha muerto... 14/02/2002

Día 67...

El aire abrió sus pulmones y ella pudo respirar, un grito de alegría se dejó escuchar. La luz la cegó por un momento pero distinguió el color del viento. Todo giraba a su alrededor, gritos de felicidad y voces se podían oír, tonos y manchas de distintos colores aparecieron ante sus ojos. El movimiento de pronto cesó y un silencio eterno reinó, se sentía cansado. Lentamente se quedó tranquilo en su castillo de cristal, la luz lo molestaba y lo iba agotando, mirando sin mirar a través de un cristal, figuras sin forma, sus ojos de un negro transparente casi puro, se fueron cerrando hasta quedarse completamente dormido. Voces dulces, suspiros suaves le envolvieron, llevándolo hasta lo más interno de su ser. Su respiración era constante, cayó en un sueño sereno y tranquilo, se fue perdiendo de la realidad. Su mente dió vuelta hasta situarse en un espacio en el tiempo, una inmensidad sin bordes, un mar de cielos rojos y aguas negras. En el cielo se dibujaban figuras de unicornios alados, las estrellas se movían como cometas, las nubes no eran blancas y no había sol, pero la luz se presentaba. No iluminaba pero daba un tono poco usual de rojo, tal como un atardecer eterno, en el centro justo por encima de él. Abriendo el cielo para poder mirar el iris de un ojo, de un negro tan profundo. Abajo, el mar en una inmensidad, profundidad eterna. El agua era densa, como un abismo negro sin fondo y oscuro, como una noche sin luna, sin estrellas. El agua salada entraba a sus ojos y lo cegaba por instantes. Nadaba, no importaba que tan rápido se moviera, no podía avanzar, como si estuviera atado con una cadena al fondo de aquel océano, atado a un abismo negro que la tiraba a su interior. Envolviéndolo, invitándolo a perderse en su eternidad, la corriente lo llamaba con voces amargas, no humanas, demonios negros y alados que volaban a su alrededor y lo envolvían con sus ojos de fuego, con su mirada de ira. Revoloteaban alrededor del agua invitándolo sumergirse en su oscuridad, en su abismo de miedos. En cada mirada iba un sentimiento de odio hacia é; de sus dientes afilados, escurría sangre mezclada con su saliva, sus alas eran negras y sus uñas largas y afiladas. Lo acosaban hasta hartarlo. Gritaba pero nadie lo escuchaba. Se desesperaba al no poder nadar hacia ninguna parte, sus piernas se cansaban y sus brazos no soportaban la corriente del agua. Comenzaba a darse por vencido cuando algo llamó su atención. Escuchó unos dulces y melodiosos cantos en alguna lengua extraña. Volteó hacia el cielo. Ángeles se suspendían flotando alrededor de los unicornios que se formaban entre las nubes, No distinguía si eran hadas o ángeles, eran tan hermosas y tiernas, sus voces lo extasiaban, le llenaban de esperanza y de fe. En ocasiones lo miraban y lo llamaban con ademanes y cantos, parecía como si tejieran o pintaran figuras con las manos. Jugaban con el rojo del cielo y la luz, dándole forma a tal inmensidad. Parte del cielo se volvió niebla roja, y de entre la niebla se formó un paisaje frente a él. Al ras del agua como si un pedazo de tierra flotara sobre él, un bosque verde con gigantescos árboles y aves volando alrededor apareció. Una pareja, dos personas que se amaban y al fin podían sentirse libres, lejos de todos, habiendo roto todas las barreras y prejuicios. Solos, conviviendo. Palabras inocentes y gritos de alegría se podían oír, risas. La mirada tierna de aquella mujer, esa mirada sabia y encantadora que solo una mujer puede tener. Pureza y virtud que nada puede destruir. De pronto él fijó su mirada en ella. Avanzó hasta la orilla, se agachó y estiró su mano. ¿Quieres jugar? Trató de alcanzar la mano de ella, pero no pudo. Ven, repitió él con tristeza. Él estaba agotado no podía seguir nadando. Los demonios volvieron a llamarle con voces más graves quitándole su último aliento. Hizo un esfuerzo por nadar pero se fue hundiendo lentamente, el cielo se cubrió de nubes grises que eliminaron el rojo de los cielos. Comenzó una ligera llovizna. El agua se confundía con sus lagrimas y la pareja lo miraban con tristeza. Se fue hundiendo lentamente en el abismo, la imagen se perdió al sumergirse en el agua. Los ángeles y el bosque se desvanecieron, los demonios se sumergieron con él. Por un instante todo era lluvia, mar, nubes y el ojo seguía observando desde el cielo. Dejó de iluminarlo y la miró hundirse en el abismo. Después se cerró y la oscuridad reinó de nuevo... 14/02/2002

14 diciembre 2004

Día 66...

Cierras tus ojos y aparezco en tus sueños cada noche, invado tu mente y me transformo en verdugo de tus negras pesadillas. Realidad y ficción se fusionan y no puedes escapar de mis tormentos, un incipiente hilo te separa entre cordura y delirio. Mi presencia abstracta envuelve tu cuerpo y eres un canal de mis deseos. Despiertas en la noche ahogada en pánico, mi voz grave y áspera aún te acompaña, ensordece tus oídos y escapas hacia la puerta, subes las escaleras, cruzas el frío patio y caminas por la delgada cornisa. Te encuentras frente al vacío y allí estoy aguardándote. Tu mirada de cristal fijas en mí, se derrite en llanto y unas lágrimas de sangre recorren tus mejillas. Te observo con compasión y extiendo mis brazos hacia ti, das un paso hacia adelante y te fundes junto a mi en un abrazo hacia la eternidad, ya nada será igual, no habrá más dolor ni sufrimiento, te encuentras en mi reino de las sombras, caminaremos juntos en la oscuridad, como siempre quisimos, como siempre soñamos... 01/07/2001

Día 65...

Gladiolos y calas cubren la tierra removida, tapo con mi saco el crucifijo y voy hacia el reencuentro. Levanto la pesada tapa profanando tu sueño y yaces como un ángel frente a mi, descansas envuelta en seda y sostienes en tu pecho una rosa seca que te acompaña en el silencio. Acerco mi mano y acaricio tu frío cutis de marfil, y suavemente abro tus ojos ydejo a la luna hundirse en tus pupilas otra vez, ¡Qué imponente vista se alza amis ojos! Desciendo despacio hacia tu cuello y me detengo, sepulto mis colmillos y un delgado río nace en tu piel, sacia mi sed y se coagula en mis labios proclamándome inmortal. Seco tu herida con mi lengua y te devuelvo al reino de los muertos, a donde yo llegaré tarde o temprano. Me alejo de ti burlando la vigilia de santos y gárgolas de mármol, para perderme en la noche una vez más... 01/07/2001

Día 64...

La ví por última vez el día domingo por la tarde, tirada en la cama de ese hospital, ella moría lentamente, como si las manecillas de ese maldito reloj dictaran la melodía de sus últimas miradas. Su figura era delgada, como si su ángel guardián la hubiera negado, y solo me miraba, solo podía ver que con ella se moría también mi amor, y nadie tiene alguna idea de como me sentía a cada minuto que pasaba...Hasta que murió... Después de muerta yo mismo te vestí, te perfumé y bese tus labios fríos, te veías como la primera vez que te ví, tan pálida, asustada y hermosa; pero ya estabas muerta. ¿Sabes? Había algo así como una música de fondo, era una melodía tan triste que más de una lágrima mía se fué contigo a la tumba. Ese día recuerdo que dos de tus familiares me llamaron loco, y es que mientras te vestía hablaba contigo y tocaba tu cuerpo, con tanta ternura, con tanto amor... El tiempo se nos terminó amor mío, tienes que irte ya, espera tu carruaje y un número desconocido de personas hundidas en llanto, déjame llorarte aquí, déjame besarte por última vez, perdóname mi amor, pero debo dejarte ir. Te esperan afuera llorando por ti sin haberte conocido. Y yo te extrañaré, te prometo morir pronto, te prometo no dejarte ir sola,prometo morir mañana o antes si es preciso, y de hecho te confieso amor mío, estoy ya más muerto que tú... 03/07/2001

Día 63...

Me estoy muriendo, a veces me salen lágrimas pero por dentro estoy llorando en todo momento. Me estoy muriendo, me estás matando, no puedo seguir viviendo, no quiero hablar con nadie, nadie puede entenderme, nadie me conoce, no sé como vivir sin sufrir y creo que no sé vivir sin tí. ¿Por qué me haces esto?¿Realmente no te das cuenta de que no puedo resistir la forma en que me tratas? Me gustaría atreverme a decirte que lloro cada vez que intento buscar una forma de olvidarte y no la encuentro, no lo sé, no sé como dejar de amarte. Mientras escribo esto estoy llorando. ¿Por qué me dices que te gusto si después me desprecias? Antes podía pero ahora ya no puedo disimular. -sigo llorando, casi no puedo ver lo que escribo- ¿Por qué no me odias o por qué no me amas?No lo soporto. No puedo hablar de esto con nadie y eso me esta matando. A veces pienso, o quiero pensar, que soy lo suficientemente fuerte como para ignorarte pero entonces me miras a los ojos, me llamas o sé algo de tí y me vuelvo a derrumbar. Cada vez tengo menos fuerza para levantarme, es demasiado el sufrimiento.¿Por qué no lo percibes? ¿Por qué no lo percibes y dejas de mirarme? ¿Por qué me deprimo tanto cuando me tratas bien o cuando me ignoras? No puedo seguir viviendo así, en esta incertidumbre. Me deseas pero no me amas y eso mi querida niña, eso es lo que hace que me este muriendo... 03/07/2001

Día 62... Crucifixio

Ich will betend vor dich treten
Bin gekreuzigt am Pfal der Liebe
Christus Blut in meinen Tränen
Sieh mich bitten
Oh, hör mein Flehen

Voller Liebe dich erleben
Vertrauensvoll mich dir ganz ergeben
Dieses Herz dir zu Füßen legen
Mein kleines Herz
willst du es nehmen

Sei mein Engel - Sei meine Sünde
Sei meine Sonne - Sei meine Sucht
Sei meine Muse - Sei meine Lust
In dir verweilen - in dir verharren

Lieb mich - halt mich - für immer führ mich
in deine Welt - führ mich in dein Reich
In deine Aura, in deinen Geist
In deine Seele, in dein Fleisch

Schenk mir nunmehr deine Schmerzen
Lass uns teilen unser Leid
Lass uns teilen unsere Freuden
Sei mein Teil - Ich liebe dich...


Estoy Crucificado En La Palidez Del Amor
La Sangre De Cristo Esta En Mis Lágrimas
Mírame Implorándote
Oh, Escucha Mi Súplica
Llena De Amor Quiero Sentirte

Me Rindo A Ti Con plena Esperanza
Postro Mi Corazón A Tus Pies
Mi Pequeño Corazón
¿Lo Tomarías?

Sé Mi Ángel - Sé Mi Pecado
Sé Mi Sol - Sé Mi Locura
Sé Mi Musa - Sé Mi Lujuria
Quiero Prevalecer En Ti - Quedarme

Ámame - Abrázame - Por Siempre Dirígeme
A tu Mundo - Llévame A Tu Reino
En Tu Aura, En Tu Espíritu
En Tu Alma Y Tu Carne

Ahora Dame Tu Pena
Dividamos Nuestras Heridas
Dividamos Nuestro Placer

Sé Parte de Mi - Te Amo