Qué dulce tentación, cuando volteamos a mirar nos seduce con su brillo, ¡Oh pobre ser! Ha enceguecido frente a un destello pasajero, destello luminoso de esperanza. Un afán de sentirse amado por la piel, ¡Qué piel tan sangrienta! Quítate los sentidos, quítate la piel, quítate el sentir, así mismo. Desde que la vi, le entregué mi piel, le entregué mis sentidos, le entregué mi sangre; entonces, el brillo de la tentación murió; qué dulce tentación, qué afán de sentirte real, qué afán de querer lo tangible. ¡Oh pobre ser! Ha enceguecido frente a un destello pasajero. Ahora lo intangible ha muerto... 14/02/2002
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