Aquí estoy, mi dulce ángel aquí estoy una vez más pensando en ti, pero esta vez no pienso en nada más que sólo en ti, en tu forma de mirarme, en tu forma de sonreírme, pero sobre todo, pienso en cómo me besas. Fue breve, pero intenso como el amor que por ti, siento tus blancas vestimentas en contraste con las mías, oscuras; y luego, oscuridad y más oscuridad. La luna te ilumina hoy, y a mí me da la espalda. La que es mi máxima musa se desvanece por momentos, y tú creo que tienes otro a quien destrozar. Sin tu amor, mi vida es mi prisión, ¿De qué sirven ahora los músculos?, Pero eso ya lo he vivido, aunque nunca con tanta intensidad como ahora. Mientras escribo estas palabras, mientras duermes, en mi mente sólo está tu rostro, el más bello y hermoso, en mi mente sólo están tus ojos puestos en mis manos. Una música para mi espíritu, la última balada de mi dulce ángel, mi ángel de ensueño. Tus besos aún los recuerdo, están en mí como sé que está mi cuerpo. Deléitame con otro más por favor, y nunca más me verás alejarme de ti, mi dulce niña, mi dulce ángel, haz que tus alas me atrapen una vez más, y verás como mi alma te tomará, para no dejarte escapar, nunca más. Mi dulce niña, Mi dulce ángel, que con vestimenta blanca contrastas con mí cada vez menos triste corazón. Mi dulce niña, mi querido ángel, te amo. Como la noche y el día, Sin ti no puedo existir... 31/01/2002
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